Para muchos chinos y para una legión de inversores asiáticos que buscan fábricas, fincas y hoteles a precio de saldo, España es aún una tierra de oportunidades. Los datos del padrón provisional del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados el pasado abril indican que residen en España 185.250 chinos, tres veces más que en 2004, cuando solo había en el país 60.000 residentes procedentes del gigante asiático. Se trata de la quinta comunidad de extranjeros en España, por detrás de rumanos, marroquíes, británicos y ecuatorianos. Y fue la única que creció en 2013 de las principales nacionalidades que pueblan el país: 3.549 personas más, un 2%. Son, además, jóvenes: la media de edad es de 29,8 años, según el INE.
Muchos han desembarcado en España en los últimos cinco años siguiendo a sus allegados. Las familias son extensas y el boca a boca dice que en España las cosas no van tan mal. Que si trabajas duro y tienes contactos, sales adelante. De España les gusta el carácter de la gente, la comida mediterránea, la seguridad callejera y el cielo azul que en su país ha devorado la contaminación. Hay además unos 7.000 estudiantes chinos que han encontrado en España el prestigio de una titulación europea.
La llegada continuada de chinos en los últimos años ha convertido a Cobo Calleja en un gigantesco zoco chino. Mientras, Usera, un barrio del sur de Madrid, se ha transformado en el Chinatown de la capital, en el que viven y operan los minoristas. En la calle Dolores Barranco, su arteria principal, hay tiendas de fotos de bodas, de muebles, de comida y en general, todo tipo de comercios regentados por chinos y dirigidos a una clientela china. Su apariencia es la de un barrio chino de cualquier país occidental, pero algo más de andar por casa, sin farolillos ni grandes decoraciones asiáticas.
El interés y la cartera llena de los asiáticos no han pasado desapercibidos en una España sedienta de financiación.
GUapo
ResponderEliminarEsto da miedo, da para pensar ...
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